jueves, 20 de octubre de 2022

Loba Negra, de Juan Gómez-Jurado

Loba Negra


El cadáver de una mujer aparece flotando en el río Manzanares, en Madrid. Hasta allí acude el inspector vasco Jon Gutiérrez, que se pregunta por qué la detective Antonia Scott no está con él. Después de conseguir sacarla, Antonia Scott aparece por sorpresa y deduce que la víctima fue arrojada al río desde un puente. Desea con todas sus fuerzas, con una obsesión que se ha apoderado de ella, que sea Sandra Fajardo.

‘Loba negra‘ (Ediciones B, 2019), es la segunda novela de Juan Gómez-Jurado protagonizada por Antonia Scott y Jon Gutiérrez. Con este thriller, el autor prosigue el éxito iniciado con ‘Reina Roja‘ (Ediciones B, 2018), al igual que en la cabeza de Antonia Scott están los monos, Sandra Fajardo y White. Dos personas a las que en esta ocasión no perseguirá en su nuevo caso (y eso que en la primera novela eran de suma importancia y ahora, en esta, ¿qué pasa con ellos?). No, porque Mentor les envía a los dos a Málaga con la misión de llevar a Madrid viva a Lola Moreno.

Lola Moreno es la esposa de Yuri Voronin y su búsqueda hará que los dos agentes se involucren, a su manera, en una trama policial de persecución de la mafia rusa en Marbella. Uno de cuyos clanes, al que pertenece Yuri como tesorero, está liderado por Aslan Orlov. Coincidencia o no, Orlov es también el apellido de uno de los protagonistas de la novela policial ‘El secreto está en Sasha‘, de Rafa Melero, también mafioso ruso.

Y, coincidencia o no, no hay ninguna prueba válida de la unión, relacionado con la novela Cicatriz. Lo que sí hay en Loba negra, pero mencionado de pasada, es otro posible nexo de unión entre ambas con un experto en reconocimiento de imágenes de por medio, lo cual abre un nuevo frente para saber si hay un vacío o son migas de pan que en Rey Blanco, final de la trama, se convertirá en una barra o no.

Si el lector cree que se encontrará con una novela policial o negra como otras (como las del propio Melero), se equivoca. Si el éxito de Juan Gómez-Jurado se debe a algo, no es precisamente por guiar paso a paso al lector por una investigación policial al uso. Sí será un tema recurrente en la novela, tangencial, pero no primordial dada la naturaleza opaca de la organización para la que trabaja Scott (o que dirige a Scott como una marioneta, el lector juzgará). La importancia de este thriller no pasa por ahí, más cimentado en el humor y en agentes que parecen policías estadounidenses con licencia para saltarse todas las normas.

‘Loba negra‘ es una novela de fácil lectura, como lo era la primera parte con Scott (el cuarto de la trama con El Paciente y Cicatriz como inicio). Su desarrollo es rápido, enlazando capítulos cortos en los que los acontecimientos se suceden en una continuo rodar hacia el final. Intercalado algunos capítulos que funcionan a base de flashbacks explicando algunos puntos para que el lector tenga todas las piezas (de un puzzle incompleto en ‘Reina Roja‘). Lo hace con un estilo desenfadado, mucho para lo que es habitual en una novela de este género. Pero como ocurre con ‘Reina Roja‘, esta trama tiene puntos inconclusos, que no se acaban de explicar. Aunque cierra madejas de hilos abiertas en las anteriores novelas, en esta se deja igualmente otras abiertas sin saber el lector bien por qué.

Y no es que el estilo desenfadado y los diálogos entre Antonia Scott y Jon Gutiérrez le resten credibilidad o verosimilitud al relato. Pero este tiene algunos puntos repetitivos como las diversas menciones a que el agente vasco no está gordo (la reiteración es un instrumento habitual, por ejemplo, en el humor o en la poesía, pero su efecto no es igualmente bueno en el género novela). Esta insistencia que intenta ser cómica por parte del autor, ya la encontramos en la novela previa y creo que no funciona. La reiteración hay que saber usarla para no resultar pesada.

Al igual que algunos detalles y situaciones que, analizadas al detalle y con una crítica honesta, pueden ser difíciles de creer. Lo cual es volver a caer en los mismos errores que tenían las otras novelas de la trama. De hecho, la repetición de frases de forma insistente llega al punto de que hay un párrafo completo copiado y pegado exactamente igual en los dos libros, en Reina Roja y ahora en Loba negra.

En un capítulo que es un flashback en el que Mentor habla con un científico, el doctor Nuno, mientras observan sus experimentos como Antonia Scott. Pero los diálogos son diferentes. ¿Son el mismo momento de la historia en el pasado? No (aunque sean muy parecidos). Entonces, ¿por qué copiar y pegar el mismo párrafo con la referencia a la edad del protagonista y a que tiene un pie en la tumba y otro sobre la piel de un plátano?

Aunque en esta reseña de ‘Loba negra‘ no voy a desentrañar nada vital de la novela, hay momentos de tensión y peligro que se resuelven de forma poco creíble (el punto débil de las novelas El Paciente, Cicatriz y Reina Roja). En unos casos porque parece que unas simples clases de gym y zumba convierte a quien la practica en Nadia Comaneci y le posibilita salir intacta de situaciones de riesgo de muerte como si nada. Y en otros porque con un poco más de esmero policial, la novela sería bastante más corta (como lo sería Misión Imposible 6. Fallout, si los accidentes en moto en la película fueran como en la vida real y no tan descaradamente falsos). O a lo mejor no más corta, pero sí más diferente, más realista.

Estos episodios no la convierten en una mala novela, no es así, pero son puntos en los que flojea porque no es creíble. Y deja quizás espacios en blanco, lagunas muy grandes o simplificadas al máximo. Eso sí, en otros aspectos el autor tiende a la exactitud obsesiva con otros detalles, descompensando de esta forma el relato (ya lo descompensaba en la novela anterior). Al igual que quizás se le puede achacar a Gómez-Jurado la explicación de nuevo de cómo es la psicología de dos personajes que ya se conocen antes (Antonia y Jon) y que, por lo tanto, no sería necesario repetir. Pero es que no acaba de construir un relato que se cierre, deja partes siempre sin completar que son muy importantes. Y hacerlo por segunda vez no es un acierto literario. Quizás sí económico.

Como conocerán los lectores de ‘Reina Roja‘, Antonia Scott es una mujer especial, bajita, menuda, con apariencia de ser inofensiva, con unas capacidades deductivas impresionantes. Pero no tanto como para comentarse por parte de otros personajes que es la persona más extraordinaria e inteligente del mundo. Eso puede pecar, más bien, de ser una exageración.

Él, Jon Gutiérrez, un agente de gran fuerza, pero también de gran corazón. Demasiado para toda la información que ella le esconde (más allá de lo que esconde Mentor). Pero en la primera él era quien escondía también secretos importantes. Los dos llegarán como dos desconocidos a meterse en el terreno de la comisaria Romero y el subinspector Belgrano, que sí están de lleno en la trama rusa de la novela, pero que no reciben del todo bien a los dos agentes. Otra vez, porque en la primera era el capitán José Luis Parra quien sentía antipatía por ellos.

Los diálogos son muy directos, cortos, como si se tratasen de un intercambio de puñetazos en un combate de boxeo. Sobre todo, en continuo combate, entre Antonia Scott y Jon Gutiérrez. Que es de lo más interesante de la novela, ya que el mundo de la mafia rusa y cómo funciona no es una novedad en la literatura. Lo que sí es más novedoso es la historia de Antonia Scott, que en ‘Loba negra‘ volvemos a conocer, hasta el punto de ver cómo vuelve a perder el control, cómo necesita las pastillas rojas en momentos de tensión, porque vuelven a aparecer los monos chilando (pastilla roja para calmarse y ralentizar el mundo, pastilla azul para olvidar, en un guiño a Matrix).

Tal vez no con monos chillando, pero sí que hay algunos aspectos que pueden chirriar al leer esta novela. Para empezar, el título, pero de este punto no diremos nada más. Que el lector juzgue si es apropiado o tiene sentido como lo más importante como para titularla así. Para continuar, el autor une la narración de la novela con la vida real, con menciones, por ejemplo, a los denominados ‘haters’ de Twitter o usuarios que básicamente usan las redes sociales para criticar e insultar. Este punto puede resultar gracioso, pero realmente no tiene sentido en la novela más que como una forma de trasladar la personalidad, vivencias personales y el humor del autor a la narración. Pero sin un nexo narrativo claro.

Sí vamos a dejar algunas pinceladas acerca de que esta es una novela que al final gira sobre tres mujeres fuertes, de personalidades muy definidas: Antonia Scott, Lola Moreno y la misteriosa Loba negra. Que está relacionada con una de las novelas anteriores de la trama y es un tipo de mujer que, como la Viuda negra (Marvel) encarnada por Scarlett Johansson, es una de muchas jóvenes reclutadas por la URSS para convertirlas en máquinas de matar. Por eso, al acabar de leer la novela, creo que Gómez-Jurado vuelve a caer en un error: solucionar de una manera muy simple y en tres segundos un problema muy complejo o que pretende que sea muy complejo.

Cada una de estas tres mujeres con su estilo a la hora de actuar, con sus mochilas, con sus problemas, con sus traumas, intentando siempre sobrevivir o hacer su trabajo (que básicamente es lo mismo). Las tres envueltas en un mundo de corrupción en el que es difícil encontrar a alguien limpio de verdad, honesto, sin ningún tipo de mancha. Ni siquiera ellas mismas.

‘Loba negra‘ (quien haya leído las dos podrá pensar que se han escrito siguiendo prácticamente el mismo esquema o división por capítulos) tiene la parte interesante relativa al entrenamiento llevado a cabo por Antonia Scott, eso es así aunque no termina de aportar nada nuevo con respecto a Reina Roja. Y la relación entre policías y confidentes. Deja un poso sobre el que hay que reflexionar acerca de la capacidad de los Gobiernos u otras organizaciones de vigilar a sus ciudadanos con todo tipo de herramientas y programas secretos, como lo es aquí Heimdal. En la novela se ve el tremendo poder de este tipo de herramientas que son ilegales, luego no valen para ayudar a los cuerpos policiales en sus investigaciones, pero que son capaces de investigar todo acerca de unos criminales en unos segundos.

Aunque luego esa información realmente no tenga utilidad en la trama policial de por sí. Ahí queda la novela colgando, como incompleta, como sucede, el lector que analice la novela a fondo lo sabrá, con partes importantes de la trama. Al menos para quien escribe esta opinión sobre ‘Loba negra‘, la novela queda coja porque quedan algunos puntos importantes por clarificar y algunas conductas de los personajes principales carecen de sentido. Y otros aparecen y después como si no existieran (como la madre de Lola Moreno, el padre de Antonia Scott y su hijo, Jorge). Para más INRI, ¿qué queda de los problemas tan graves entre Scott y su padre que se veían en Reina Roja? Incomprensible que no se dé una explicación ahora.

Incluso las venganzas quedan incompletas, no se sabe por qué, en Loba negra. Incluso el lector puede preguntarse cómo este personaje consigue hacer esto o aquello, pero no lo otro y chirría. A esta persona sí la mato porque quiero, a esta no porque cambio de opinión solo porque me lo piden. No se puede decir más, sin embargo, para no destripar nada. Pero no hay ninguna lógica que haga que una persona busque venganza y solo mate a unas personas y no a otras, todas igual de culpables a sus ojos.

Quizás sí, una basada en la genética, lo cual hace que el relato quede muy descompensado, con una mujer que mata a unos hombres como si fuesen perros (en clara alusión al caso de violación de La manada) y eso es bien visto. Pero que no mata en otro caso a quien se lo merece incluso mucho más, pero se salva por… Y hasta aquí puedo escribir para no decir nada que estropee la lectura.

En definitiva, sí es cierto que esta es una novela interesante, como lo era ‘Reina Roja‘. Pero tiende más a la espectacularidad en algunos momentos, restando algo de verosimilitud y solidez como thriller. Es interesante, engancha al lector, pero en los detalles mencionados hace que no sea todo lo buena que podría llegar a ser profundizando más en cuestiones policiales como tal. Y dando más detalles de cómo es la organización secreta y mostrando aún más cómo funciona Heimdal.

Y no incurriendo en el error de dejar abiertos puntos de suma importancia, vitales. Que tal vez no sea un error, sino una estrategia para seguir vendiendo más libros, más novelas, ninguna concluyente en aspectos muy importantes, todas con flecos. ¿Error literario y acierto comercial? ¿Con Rey Blanco se cerrarán de verdad todas las cuestiones abiertas y tendrán sentido cosas que no lo tienen hasta ahora, incluso leyendo todas las novelas? He ahí la pregunta que hay que hacerse al terminar Loba negra si se han leído previamente El Paciente, La historia secreta del Señor White, Cicatriz y Reina Roja.

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Juan Gómez-Jurado nos habla de su nuevo libro "Loba negra"

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La Reina Roja, de Juan Gómez-Jurado



LA REINA ROJA

‘Reina Roja‘ (Ediciones B, 2018) es un thriller escrito por el periodista Juan Gómez-Jurado y que ha cosechado un éxito enorme. Es la historia de cómo estos dos agentes tienen que trabajar al margen de la ley, ya que Antonia Scott es una agente entrenada por una unidad secreta, de la que, no obstante, no se tienen muchos detalles. Esta es una de las tramas que quedarán abiertas al final de la novela, como habrá comprobado quien ya la he leído. Y Gutiérrez es un policía suspendido de empleo y sueldo que, como no tiene mucho más que perder, deberá trabajar como compañero de Scott.

La trama de esta novela es muy interesante, aunque tiene algunos fallos que, sin desvelar nada importante y no fastidiar la lectura, hay que comentar. La investigación se centra en averiguar quién ha asesinado al hijo de esta banquera, Laura Trueba, que es un trasunto de Ana Patricia Botín. Una víctima a la que se pueden sumar otras, porque Ezequiel secuestra a Carla Ortiz, hija de Ramón Ortiz, un empresario textil gallego que es, a su vez, un trasunto de Amancio Ortega. Aunque Ortiz se nos pinta en la narración como el hombre más rico del mundo.

Antonia Scott es una mujer que parece sufrir algún tipo de autismo o síndrome de Asperger y Juan Gómez-Jurado nos la presenta como la mujer más inteligente del planeta. ¿Exagerado? Puede ser, pero este no es el punto más exagerado que tiene esta novela. Pese a que en algunos momentos suena descabellado pensar que es la mujer con el mayor cociente intelectual del mundo. ¿Es muy inteligente? Sí. ¿Tiene una memoria fuera de lo común? Sí, aunque el autor hace que lo demuestre simplemente memorizando unos ingredientes de un producto y poco más. Porque en aspectos más importante, por uno u otro motivo no lo recuerda todo. ¿Eso es como para decir que es la más inteligente del mundo? No. Y en sus deducciones hay mucho de suerte o explicaciones que no llegan.

Sea o no la mujer más inteligente del planeta, el caso es que trabaja (o trabajaba) a las órdenes de Mentor, hasta que su marido, Marcos, acaba en el hospital en coma. En ese momento, como Antonia Scott se siente culpable de que su marido esté comatoso en el hospital, lo deja todo, incluido su trabajo. Mentor cree que el caso de la muerte de Álvaro Trueba hará que reviva en ella su instinto policial. Y así es. Para lo cual necesitará la ayuda de unas pastillas que hagan que su cerebro funcione mejor. Sin ellas, pierde el control.

‘Reina Roja‘ nos mete de lleno en una investigación truculenta en plena ciudad de Madrid. Pero aunque el fondo esté realmente bien, respondamos a algunas preguntas muy importantes. ¿Quién es Ezequiel? ¿Por qué secuestra a hijos de las personas más ricas de España y de las más ricas del mundo? ¿Por qué mata de manera tan espeluznante a Álvaro Trueba? ¿Y por qué elige a estas víctimas y no a otras?

La verdad es que creo que este es uno de los puntos más débiles de la novela: no percibo un análisis psicológico que satisfaga a un lector exigente, que siempre debe conocer por qué los malos son malos y por qué matan como matan. Como hay otros. Pero no tienen nada que ver el estilo narrativo, descripciones, etc., a ese nivel este thriller es muy bueno y no hay nada que objetar. Sin embargo, hay un desequilibrio bastante grande en cómo Juan Gómez-Jurado trata algunos episodios que tienen que ver con el peligro o accidentes en los que se ven envueltos los protagonistas.

Antonia Scott y Jon Gutiérrez no pueden decir para quién trabajan, deben actuar en paralelo a las demás fuerzas del orden, a las que, por añadir dramatismo, no caen nada bien (en este caso, al capitán José Luis Parra, de la Unidad de Secuestros y Extorsiones de la Policía Nacional, un policía que se toma como algo personal que sus sospechas no sean ciertas o verdaderas, lo cual no encaja con un procedimiento ni un policía medio decente). Lo cual les da facilidad para saltarse la ley cuando quieran y no seguir ningún tipo de procedimiento policial. Eso les hace correr una serie de peligros de los que, de forma poco verosímil, podrán escapar. He aquí uno de los defectos de la novela: mientras que el autor es súper meticuloso para narrar algunas situaciones y explicar al detalle, a cámara lenta, unos pasajes, en otros pasa de largo y lo soluciona en un par de párrafos sin que haya apenas consecuencias.

De esta manera, ‘Reina Roja‘ de Juan Gómez-Jurado es una obra con su lenguaje directo, muy ágil, con muchos giros de humor. Pero también peca de algunos puntos muy repetitivos, cojea en el tratamiento de las situaciones más peligrosas. Su argumento está muy bien, da lugar a reflexiones muy profundas de justicia social, poder y relaciones familiares. Pero a pesar de que durante la narración se hace referencia a qué diferentes son las películas de la realidad, él no deja de ofrecer al lector pasajes más propias de una película de Hollywood que de una novela. Que al final es muy del estilo de otras que juegan la baza de lo cinematográfico y la espectacularización y no profundizan como deben en el trabajo policial meticuloso y lento, como sí sucede con ‘El último barco‘, por ejemplo. Todo acaba siendo muy difuso, aprovechando que trabajan para una unidad secreta.

En una narración visual como una película, al espectador se le miente. Y hay un pacto en el que el espectador lo sabe y se deja engañar. Pero aun así, este debe exigir verosimilitud a la narración. Con una novela pasa exactamente lo mismo: el lector sabe que la novela es una ficción, pero tiene que exigir verosimilitud, que lo que lee es creíble, no importa que sea una novela policial o una distopía o ciencia ficción. Si una novela no es verosímil, si se detectan episodios que no son verosímiles, si hay desequilibrios muy claros, esto hace perder valor.

Con ‘Reina Roja‘ nos encontramos estos desequilibrios, persecuciones policiales del estilo Fast and Furious, muy espectaculares, pero poco creíbles. Momentos de la novela que son cruciales y que el autor termina enseguida, con rapidez, como si no fueran importantes o no hubiera peligro real para los protagonistas, por arte de magia. Mientras que en otros se detiene de forma muy meticulosa y exagerada en comparación. Repito: este es un error por su parte por la falta de equilibrio.

También hay partes de la novela con protagonistas que llegan de sopetón y sus comportamientos son difíciles de creer, como lo que sucede con la aparición del padre de Antonia Scott, embajador del Reino Unido en España. No llega a ser comprensible lo que hace, cómo actúa, su comportamiento. Y tampoco es comprensible ni tiene demasiado sentido cómo acaba el problema que se le plantea a Antonia Scott con su padre. De hecho, creo que hasta se puede decir que si Sir Scott no aparece en la novela, no pasaría absolutamente nada, es casi prescindible.

Por estos motivos, sin llegar a ser una mala novela porque no lo es ni mucho menos, ‘Reina Roja‘ tiene estos puntos que le hacen perder calidad como thriller verosímil. No se aclara la motivación del criminal, algo imprescindible. Es repetitivo con algunas cuestiones como que el inspector Jon Gutiérrez no está gordo; hay situaciones en las que los protagonistas tienen un final que carece de lógica; y esta falta de lógica se percibe al comparar el grado de profundidad en explicaciones científicas, que Juan Gómez-Jurado ofrece en unas ocasiones, pero que desaparecen por completo en otras.

A todo esto hay que añadir que, como se verá en la próxima reseña que publicaré de ‘Loba Negra‘, continuación de esta, algunas cuestiones importantes de la novela serán completadas. Es decir, aunque normalmente una novela, aunque forme parte de una trilogía o una saga, debe tener sus tramas resueltas, Juan Gómez-Jurado en ‘Reina Roja‘ no lo hace. Si bien es cierto que puede resultar arriesgado, por una parte me gusta. Pero creo que aun dejando alguna cuestión sin cerrar, hay otras que sí deberían haber quedado claras en esta y no lo están. Y son muy importantes, de mucho peso.

Pero el autor no lo hace, por momentos pega bandazos y desvía la atención de lo principal, sin sentido, y sinceramente, deja a medias a los lectores más críticos que leen Reina Roja y que, posteriomente, pueden seguir la serie con Loba Negra.


📹 Booktrailer de la 'La Reina roja', una novela llena de magia, intriga y fantasía:

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